viernes, 30 de enero de 2009

LEJU NERANENA - Salmo XCV

Interpretado por Moshé Peretz




Lejú neranená l'Adonai naría letzur yishenu
nekademá fanav betodá bizmirot naría lo
Ki el gadol Adonai umelej gadol al Kol-Elohim
Asher beyadó mejkeré-áretz vetoafot harim lo.
Asher lo hayam vehu asahu
veyabéshet yadav yatzaru
Bou nishtajavé venijraá nivrejá lifné
Adonai osénu
Ki hu Elohenu, vaanajnu am maritó vetzon yadó
hayom im bekoló tishmau
Al takshú levavjem kimrivá
keyóm masá bamidbar.
Asher nisuni avotejem bejanuni gam raú faolí
Arbaim shaná akut bedor vaomar am toé levat hem
vehem lo yadeú derajay
Asher nishbati veapi im yevoun el menujatí.

Venid y cantemos al Eterno
aclamemos a la Roca de nuestra salvación.
Presentémonos ante Él con acción de gracias,
entonémosle salmos.
Porque el Eterno es Dios grande y Rey majestuoso
por encima de todos los poderosos.
Suyo es el mar y Él lo hizo
sus manos formaron los continentes.
Venid, adoremos y postrémonos
arrodillémonos ante el Eterno, nuestro Creador
pues Él es nuestro Dios
y nosotros seremos el pueblo de su dehesa
y el rebaño de su mano.
Oh, si escuchaseis hoy su voz!
No endurezcais vuestros corazones como en Merivá
y como en el día de Massá en el desierto
cuando vuestros padres Me probaron y Me sometieron a pruebas
y también vieron mis obras.
Durante cuarenta años estuve resentido con aquella generación, y le dije:
Él es el pueblo de corazón descarriado
y ellos no conocieron mis caminos.
Por lo que juré que no entrarían al lugar del reposo.


Shalom.