lunes, 8 de diciembre de 2008

UN ADOLESCENTE DE HACE 100 AÑOS

Por L. Conde

Rafal Olbinski


En 1908 José tiene 14 años. En el puerto de A Coruña lo despide su madre. Se va a Cuba. La ruina que provocó la muerte de su padre no dejó otra alternativa. Meses después dice en una carta que el clima de La Habana no le sienta bien, que dentro de una semana zarpará hacia Nueva York como sirviente de una familia alemana. No le dejan pasar. Tiene tuberculosis y permanece en cuarentena en la isla de Ellis. La familia alemana lo olvida, no lo reclama y, una vez recuperado, es deportado de nuevo a Cuba. Tiene 15 años.


Consigue embarcarse como camarero en un trasatlántico. Sabe leer y escribir y en el tiempo que permaneció en la isla de Ellis aprendió algo de inglés. Lo destinan a servir a los pasajeros de primera clase. El barco hace escala en Río de Janeiro, en Montevideo, en Buenos Aires… Allí se quedó. Se ofreció para trabajar en todos los sitios que veía letreros. Hizo de chico de recados., de aprendiz de sastre, de mancebo de farmacia. Pero un día, en los jardines del Parque 3 de Febrero, vio cómo algunos se ganaban la vida leyendo las cartas que le traían los emigrantes y respondiéndolas en su nombre. Su primer cliente fue un albañil que le traía para leer una carta de su novia de España, seis años llevaba esperándole. Se la leyó a aquel hombre con las manos encallecidas y escribió lo que él le iba dictando, pero cambiando sus toscas expresiones por otras más poéticas. Así leyó y escribió cartas de amor, de muerte, de herencias, de traiciones, de negocios. Los días de sol en el parque, los días de frío y lluvia en un café a cambio de un porcentaje por el uso prolongado de una mesa. Era un adolescente rubio, de ojos azules, alto y atractivo. Lo sabía. No necesitaba alquilar una habitación. Nunca le faltó donde pasar la noche. Enviaba dinero a su madre.


La última carta que escribió en Buenos Aires fue la que comunicaba a los acreedores de su padre su regreso a España para cancelar parte de las deudas, salvar la casa familiar al menos. Llega a tiempo de dar sepultura a su madre. Está solo. Se alista en el ejército de la España de 1911. Tiene 17 años.

Esta es la historia de un adolescente gallego cien años atrás. Cómo han cambiado las cosas, verdad?.


Shalom.