martes, 21 de abril de 2009

DE SANTIAGO DE COMPOSTELA A BUENOS AIRES - DOS NAZIS Y DOS JUDIOS A LA DERIVA EN EL MISMO BARCO.

Por L. Conde

Decía que le gustaba ir al Café Tortoni, era un clásico. Un día le dijo que quería acompañarlo. Eres muy pequeña, te aburrirás. No, yo nunca me aburro. Bien, entonces calla y observa. Fueron cada domingo hasta que él enfermó. Ella siguió acudiendo a la misma hora, antes de comer, cuando los católicos salían de la misa de 12 y el local se llenaba.


Algunos ancianos compostelanos sabrán que el Palacio Arzobispal en tiempos del Cardenal Quiroga Palacios, fue un refugio seguro para nazis en tránsito hacia países de Sudamérica. En la Plaza de la Inmaculada esperaba el viejo Hispano-Suiza K6 negro que les llevaría a los puertos de A Coruña o Vigo rumbo al anonimato con la bendición de Su Eminencia Reverendísima, obedeciendo órdenes de Pío XII. En esos barcos también iban judíos pero éstos esperaban el día del embarque en cualquiera de las numerosas pensiones para estudiantes de la calle de San Francisco, frente a la Facultad de Medicina, a un paso del Palacio, por cierto. Entre la recoleta Plaza del Toral y el convento de los Franciscanos se desarrolló todo un entramado de miradas suspicaces e inquietante aliento en la nuca.


Dos judíos esperaban el barco en una pensión. Dos nazis esperaban el mismo barco en Palacio. Apenas unos metros de distancia entre ambas puertas. De día se cruzarían por la calle de la Raíña o del Franco para comer en alguna tasca. Tal vez hubiera algo reconocible que les hiciera girar la cabeza y apurar el paso a los nazis, girar la cabeza y pararse en seco a los judíos. De noche ninguno de los cuatro dormiría. Tan cerca. Tan tentador. Tan fácil.


Casi de madrugada el Hispano-Suiza lleva a los nazis al puerto de A Coruña. Los judíos ya estaban allí, habían llegado en el último tren de la noche. Los cuatro hablan alemán, los únicos “4 alemanes” que tomarán ese barco atestado de emigrantes gallegos. Qué será mejor, que los nazis se hagan pasar por judíos o los judíos por nazis?, por neutrales suizos no colaría. En todo caso saben que todos mienten. Guten Morgen Herr… les cuesta recordar sus nuevos nombres, a todos.


Entre la primera y tercera clase hay un abismo. Chinches y hacinamiento o aroma a lavanda y espacio. Hasta el paseo por cubierta está restringido. No coincidirán en ningún lugar del barco. Pero están ahí, los cuatro, en medio del océano. Prisioneros. Todos. Se suceden los días y las noches. Ya va haciendo más calor conforme el barco va cruzando los trópicos. Todos salen a cubierta por la noche, los de primera, los de tercera….es difícil contener esa marea humana miserable, sin nada que perder y, sin embargo, llena de ilusiones. Mejor dejarles respirar en cubierta por la noche. Todos tienen calor. Algunos cantan. Otros ríen o lloran. Hay cuatro que guardan silencio.


Dentro de dos días arribarán a Buenos Aires. Dos días con sus dos noches. A la mañana siguiente corre un rumor por el barco. Un pasajero de primera ha desaparecido. Nadie escuchó Hombre al agua. El alemán, es el alemán el que falta, su compañero lo busca sin demasiado interés, no quiere llamar la atención. Todos hacen sus cábalas, ya se sabe, los alemanes no saben beber, tienen mal vino, seguramente se cayó borracho por la borda. El océano es inmenso, la noche infinita. No es la primera vez que sucede ni la última. Hay un problema, los trámites. El capitán se ve obligado a dar parte a la Autoridad Portuaria y pide información a su compañero de camarote. No sabe nada, no vio nada, apenas conoce a su compatriota, compartían camarote pero nada más. De todos modos agradecería mucho si pudiera quedarse con el Misal del desaparecido, dedicado por el Cardenal de Compostela con una sentencia de Publilius Syrus “Puras Deus, non plenas aspicit manus.” (Dios mira las manos puras, no las manos llenas). Curiosa frase para ser dicha por un Príncipe de la Iglesia.


Eran los tiempos que eran y el capitán era un hombre listo. Mejor dejar las cosas así, al fin y al cabo la versión que circula por el pasaje es creíble. Bien puede hacer que sea la oficial. Para qué meterse en líos.


En el Café Tortoni entra un hombre alto y flaco. Saluda afablemente, dice que se va a Bariloche, es fuera de temporada pero lo prefiere así. Le sigue su esposa, elegante y madura, rubísima, peinada al estilo Evita Perón. Vienen de misa. Ella lleva un misal en la mano, ricamente encuadernado, con canto dorado. Una joven tropieza con ella y le alaba el lujoso misal, ella lo enseña orgullosa, sobre todo la dedicatoria de puño y letra de todo un Cardenal y además en latín, qué detalle. Sí, aquí dice “Puras Deus, non plenas aspicit manus”, lo tenemos como una joya de la familia, imagínese. Sí, me lo imagino.


La joven salió del café y se dirigió a una cabina de teléfono.

  • Ya lo encontré, mañana nos vamos a Bariloche, aunque no estemos en temporada, aba.
  • Hija mía, para nosotros siempre es la misma temporada.

Shalom

7 comentarios:

una vieja hippie por la carretera dijo...

el cafe tortoni es un clasico aca, me gusto mucho que lo nombraras y es muy bueno lo escrito. saludos

una vieja hippie por la carretera dijo...

queria decir que en el gobierno de peron, entraron muchos nazis a la argentina.

L. Conde dijo...

Gracias, Gianna. Creo que todos los europeos tenemos mucho que agradecer a Argentina y a los países de América en general. América se convirtió en un refugio para todos, para los nazis también (qué le vamos a hacer). Es de lamentar que España no tenga la reciprocidad con los que ahora regresan de allá, incluso con los que se llaman por ejemplo, García, Fernández....

Un gra abrazo y tómate un café a mi salud en el Tortoni.

una vieja hippie por la carretera dijo...

gracias por la invitacion, aunque sea a la distancia......marche un cafecito y un tostado....saludos

noralicia dijo...

SERA posible que todos los nazis caigan aca en bsas o en al costa atlantica...
increible relato...me gusto el remate

L. Conde dijo...

Sí que hubo una "masiva emigración" hacia la costa atlántica de nazis, de judíos, de pobres y de exiliados políticos. América a todos los acogió, forma parte de su grandeza, otra cosa es como se gestionen los países y las sociedades. Siempre me gustó Buenos Aires, todo es posible allá.

Un abrazo y me encanta tu blog.

Silvia Beatriz dijo...

Muy buen relato. Cierto, despues de la 2da guerra, llegaron muchos nazis al país y tambien fueron con los años, descubiertos y enviados para ser juzgados. Hubo un tiempo que mirabamos a cualquier alemán de cierta edad con desconfianza. Supongo que ahora habran muerto en su mayoría.
Gracias por agregarme como amiga.
PD buenos los videos del amltrato a la mujer. Los había visto y me parecieron horripilantes.
SALUDOS!