miércoles, 18 de marzo de 2009

EL MONAGUILLO VENANCIO EN EL INTERNADO DE SEÑORITAS.

El antisemitismo, el papanatismo y la estupidez nos invaden. Harta me tienen. Y como dice mi amigo, el goy, hacer hasbará entre nosotros mismos es poco práctico, algo así como tomarle el pulso a los muertos. Me voy a dar un respiro y me apetece contar una historia de internado de niñas, mi internado. Dio para mucho ese colegio que se vanagloriaba de educar a “damas de calidad”. Hoy volví a esa ciudad y vi pasar al que fue monaguillo, era él, cómo olvidarlo.



Bien, colegio de monjas, España años 60. En Galicia los internados para niñas eran religiosos. España era oficialmente católica, lo diferente había que ocultarlo y mi familia estaba bien entrenada en ello. Qué hacía yo allí? Disimular, principalmente. Mi abuelo me instruyó muy seriamente: “De lo que te digan esas mujeres, ni caso, oyes?, pero disimula”. Ya no disimulo, soy judía.


El monaguillo Venancio era el único varón joven entre 600 niñas en un rango de 4 a 17 años. En los largos inviernos no tenía rival. El siguiente varón en edad era D. Donato, profesor de religión, el de los ejercicios espirituales y de los otros. El siguiente era D. Casimiro, venerable anciano. Venancio tendría unos 14 años. Era un adonis en invierno y absolutamente horroroso en verano cuando podíamos compararlo con cualquier niño en cualquier playa de las Rías Baixas y Venancio siempre salía perdiendo. Pero el invierno en el internado era recluído, largo, frío, sabañonero. La adolescencia no entiende de estaciones y el cuerpo entra en una ebullición desconocida. Venancio no tenía rival, literalmente.


En 5º de Bachiller, con 14 o 15 añitos, comenzó a notarse así, globalmente, una especie de fervor místico en toda la clase, fervor copiado de las mayores de 6º, porque las de Preu ya estaban en éxtasis y a nuestra edad no nos sentíamos capaces de tanto. Florita, procedente de una aldea cerca de Arzúa, comenzó a confesarse todos los días. Beatriz, procedente de la nobleza galaica, dos veces al día. Yo estaba exenta por un extraño acuerdo al que llegó mi abuelo con las monjas y además yo tenía el misticismo colocado en otro sitio.


La clase de literatura era suspirosa, aaaah!, el Cantar del Mío Cid, aaah! En Santa “Jadea” de Burgos humm!. Porqué tienes, niña, los ojos verdes como el mar te quejas, ooh!, decía Beatriz.


En la clase de música, frente al piano haciendo escalas, Sor Antonia repartía coscorrones a diestro y siniestro porque súbitamente habíamos perdido oído, “Están en la higuera, señoritas!”. Qué era todo aquello, qué pasmo nos había dado, qué era aquél no dormir, aquel desasosiego que nos hacía llorar sin motivo, aquella melancolía insondable.


Beatriz se agenció un cilicio que se ponía en el costado al levantarse y se lo quitaba después de la misa. Durante esas horas su rostro adquiría la expresión de máximo martirio.


Florita, como era de más baja cuna, se apretaba una cuerda en su cintura que sólo ella sabía donde estaba, tal y como había visto que hacía una de las pastorcillas en la película La Virgen de Fátima; pero el sufrimiento no la favorecía y su cara colorada de natural se ponía casi violeta. También se quitaba la cuerda después de la misa.


El dormitorio era un hervidero de artilugios para masoquistas que tenían la ventaja de no tener que ocultarlos porque estaban bien vistos por las monjas y permanecían sobre las camas sin recato alguno; no así las férulas de belleza, igualmente dolorosas (dormir con pinzas en la nariz para tenerla respingona, esparadrapo en las orejas para evitar el soplillo…), que se ocultaban bajo el colchón.


Las comuniones diarias se incrementaron considerablemente y se formaron dos filas para recibirla: una fila para las de 5º y 6º y Preu, y otra para las de2º, 3º y 4º. Las más pequeñas aún no estaban aquejadas del mal fervoroso e iban al final. Las dos filas no eran bien avenidas, había forcejeos, insultos en bajo continuo, amenazas a veces cumplidas… hasta que tocaba arrodillarse y Venancio les ponía la bandejita de plata bajo la barbilla y todas cerraban los ojos, abrían la boca, sacaban ligeramente la lengua y recibían con un fervor nuevo la “sagrada forma”. La cercanía de Venancio hacía apreciar su olor, tan diferente al nuestro. Era el éxtasis.


Como yo tenía la mística en otro lado y no me gustaba sufrir, estaba en una buena situación para observar desde la barrera. Les advertí a mis amigas que Venancio no las miraba cuando ellas, arrodilladas, cerraban los ojos y abrían la boca; que Venancio miraba al techo con cara de cansado y se sorbía los mocos. Me retiraron el saludo, me dijeron que lo que tenía era pura envidia de que no se fijara en mí. Pero yo sí que me fijaba en él. Era ojijunto, con pelusilla negra encima del labio, con las piernas torcidas como los vaqueros del oeste, llegaba sudoroso y se metía en la sacristía a ponerse su saya roja y su jubón inmaculado. De él sólo sabíamos que se llamaba Venancio, nada más. Y como los rumores se fundamentan en la falta de datos, pues resultó ser heredero de fortuna con padre militar de la guardia mora de Franco, por lo que sabía montar a caballo. También era estudiante en La Salle, aunque sólo hasta que ingresara de marino en Marín. “Si es así de rico, porqué roba el cepillo de la iglesia?” pregunté yo. “Para dárselo personalmente a los pobres” respondió Beatriz, haciendo cierto el dicho de que el amor todo lo disculpa.


Realmente esa temporadita se vivía sólo para ver a Venancio en misa de 8 a 9 de la mañana y en el rezo del Rosario, de 7 a 8 de la tarde, quién daba más. El resto del día era un suspirar colectivo. Me tocó la barbilla con la bandeja a propósito, mi miró mientras hacía la fila y eso que estaba de las últimas, suspiró cuando me arrodillé. Curiosamente no había celos entre las enamoradas que estaban enamoradas del amor y lloraban por ternura de si mismas. Venancio no era más que una imagen incluso cuando estaba presente.


Cómo era un hombre? Físicamente hablando, se entiende. Había una rara amnesia y falta de relacionar las cosas. Las que tenían hermanos pequeños no lo sabían porque sus hermanos no se consideraban “hombres”. Florita, que tenía trato directo con animales mamíferos, tampoco tenía ni idea porque el cerdo, la vaca y el carnero no eran humanos y no se podía comparar. Pero ahí estaba Rosaura Castañón, de 5º de Bachiller, con 14 añitos muy bien cumplidos. Ella era externa y tenía un padre o un tío, no sé, que era muy viajado y traía revistas prohibidas en una maleta de doble fondo, fondo que ella descubrió y devoró. Aún no habían llegado las fotocopiadoras pero Rosaura dibujaba bastante bien y además tenía alma de comerciante. Hizo varias copias a carboncillo, se ideó un doble fondo de su cartera y se forró con su cargamento que primero era a dos reales y luego subió a peseta ante la demanda. No tardó demasiado en llegar al segundo curso a precio de peseta y media. Beatriz, que era la rica oficial, se encargó del gasto en un trato secreto en los desvanes. Cogió el papel anhelado, lo dobló y lo metió entre su piel y su camisa hasta la noche. Ese día nadie de nuestra pandilla atendió mínimamente a las clases ni importó que nos pusieran doble cero en matemáticas por no saber la raíz cuadrada de no sé que. Y llegó la noche y Beatriz, que era muy teatrera comenzó a quitarse el uniforme tan lentamente que casi se lo arrancamos de impaciencia. ECCE HOMO. Entre el barullo de linternas, flexos para ver mejor y empujones, no nos dimos cuenta de la estafa. Esto está todo borroso, no se ve nada, Beatriz. Cómo que no, yo sí que lo veo. Y qué ves, boba?. Pues…. No, nada. Los sudores de Beatriz habían diluido el carboncillo, manchado su camisa que a ver cómo lo explicaba cuando diese su ropa a lavar, y nos quedamos todas totalmente aleladas de desilusión. Luego supimos que la mayor parte de las copias eran así de borrosas. Florita quiso reclamar pero Rosaura no estaba por la labor, que no hubiera sudado, dijo.


Aquel fracaso nos dejó muy maltrechas pero éramos jóvenes y muy pronto estuvimos para otra. Había rumores de que las de 6º enfermaban por turnos después de la cena y luego volvían tan campantes al dormitorio. Pedían permiso a Sor Angustias para retirarse pronto alegando que estaban indispuestas y así se iban unas cinco o seis, nunca más. La llamada de la especie. Así podría definirse aquella ansia contenida. A Venancio se le avecinaban días de gloria, pero más dura fue la caída.


Aquello era un cuchicheo general, que iban a ver a Venancio, que la de cosas que pasarían, que qué lerchas, que qué ganas de ser lerchas. Un año tardó en llegar nuestro turno, un año entero de negociaciones con las mayores, que no, que aún sois muy pequeñas, qué va, si para el curso ya nos quitamos los calcetines. Entrar en 6º era la ilusión de nuestra vida y todo llega. En octubre, nada más estrenar curso se volvió a negociar. Ya usábamos medias y eso nos igualaba en rango. La encargada del trapicheo y de apuntarte para el día ansiado era Rosaura Castañón, como no, previo pago de 2 pesetas por turno normal o de 4 si querías ir en otra lista que iba más rápida. Fue la primera lista de espera que conocí. La impaciencia se paga y todas pagamos. Se hicieron préstamos a interés compuesto, hubo trueques de yo te pago a ti pero tú me pasas el examen, de acuerdo de acuerdo. Cuando se está impaciente todo parece posible.


Qué esperábamos de todo aquello? Pues así en concreto no sabríamos decirlo. Era algo abstracto, de contenido desconocido. Pero tenía que ser maravilloso. Como pruebas teníamos los relatos de las mayores con frases entrecortadas a base de oohh y aaahh. Tenía que ser el éxtasis, mucho más que la bandejita bajo la barbilla. Cuando les tocó el turno a las vecinas de cama esperamos ansiosas su regreso y también fue un oooh y aaah. Pero, vamos a ver, qué es exactamente, quise saber yo que me había jugado los cuartos. Pues mira, me dijo Piluca, Venancio está desnudo y… oooooh, dijimos todas. Para qué saber más, aquelo era moito.


Rosaura Castañón nos anunció nuestro turno por señas desde el patio mientras estábamos en clase de dibujo. Hubo en emborrone general, un tembleque en el dibujo lineal, los compases ya no hacían círculos y los cartabones se habían vuelto cuadrados. Aún faltaban cuatro largas horas. Aún teníamos francés y latín por delante. Cómo atender a clase en esa situación. A Florita la castigaron por confundir el Avoir con el Éter y era el caos, pero se le levantó el castigo por ser vísperas de la patrona del colegio.


Durante el estudio, después de cenar, nos indispusimos cinco: Florita, Beatriz, Pilarín, Maribel y yo. Sor Angustias estaba ya muy vieja y sólo le importaba que la dejaran dormir en la butaca de la tarima. Nos esperaba Rosaura que sería nuestra guía por el proceloso mundo de los sentidos. Ïbamos con la respiración contenida, cogidas de la mano, con juramento de silencio y que nos muriéramos allí mismo si algún día nos traicionábamos. Llegamos al pasadizo que hay detrás de la sacristía, era una pared con celosías de madera de tal manera que podías ver sin ser visto. A un carraspeo de Rosaura apareció Venancio al otro lado de la celosía, él no podía vernos a nosotras pero nosotras a él sí. Estaba el pobre desnudito, sentado en un taburete con la cara aburrida de siempre, mirando para el techo y sorbiéndose los mocos. Miramos y remiramos y no le encontramos nada digno de mención. Debía de tener mucho frío así en bolas porque tiritaba. Al cabo de dos minutos se levantó y desapareció detrás del armario de las casullas. Yo no ví nada raro, que pase otra vez, dijo Florita. Pero Rosaura era una experta comerciante. Por otro pase Venancio me cobra la mitad y yo tendré que cobraros a vosotras el doble. Nos fuimos tal como vinimos, en silencio, conteniendo la respiración, cogidas de la mano camino del dormitorio. Pero al llegar allí dijimos lo que todas, ooooh, aaaah.


Inexplicablemente el show de Venancio duró casi dos años, con pases los lunes, miércoles y viernes, entre las 8 y las 9 de la noche. En esos dos años no hubo delaciones. Pero un día se escuchó un revuelo ensordecedor, una batalla campal entre Rosaura Castañón y otro armario de tres cuerpos que era Cristina Reboiras. Se cruzaron acusaciones de muy mal cariz, un soborno parecía. El silencio de Cristina valía más de lo que le daba Rosaura para callarla. Cristina era una beata que estaba en la procesión y tocaba la campana al mismo tiempo. Ya no podía sacarle más a Rosaura y se chivó a Sor Matilde, conocida como Sor Drácula por su palidez cadavérica y sus labios violetas. El resultado fue una especie de Consejo de Guerra. Se expulsó a Rosaura que se fue tan contenta. Se entronizó a Cristina Reboiras, tomen ejemplo, señoritas, de esta compañera. Cristina tomó los hábitos en cuanto acabó el bachiller. Nosotras pasamos por un periodo de catarsis, de sincerarnos las unas con las otras, de contar que lo de Venancio era una paparrucha, que tanta cosa para nada, si es igual que mi hermano, dijo Beatriz. Y efectivamente, al cabo de los años supimos que Venancio en aquel momento de showman tenían un retraso psicosomático considerable, lo que le hacía impúber e imberbe.


De Venancio nunca más se supo. Fue el último monaguillo. A partir de entonces ayudó en la misa Sor Antonia que realizó su papel con dignidad


Alguna vez me crucé en la calle con Venancio, él no me reconoce, pero yo me pongo igual colorada y me entra una risa incontenible.


Shalom.

viernes, 13 de marzo de 2009

EHYEH ASHER EHYEH - Yo soy el que soy - canta OFRA HAZA




Ehyeh asher ehyeh
retzeh al am'cha
ush'ma t'filati
mime'on kod'shecha

Hineh ani chosef leveit mik'dashecha
lir'ot ge'on uz'cha vehod hod'ratecha
(x2)

Rachem yechidati
asher hi negdecha
katzer legaluti
ani nish'an becha

Hineh ani chosef..

jueves, 12 de marzo de 2009

KI-TISSA (Y habló el Eterno a Moisés, diciendo: cuando formes el censo de los hijos...) ÉXODO: XXX: 11 - XXXIV: 35

Correspondiente al SHABAT 18 Adar 5769 - 14 Marzo 2009



Por L. Conde


El Censo:
Medio Shekel y 20 años



Necesitamos contarnos como pueblo. Mejor que eso. Con cuántos podemos contar. Saber cuántos somos. Cómo hacerlo sin herir susceptibilidades?. Podemos levantarnos y decir nuestro nombre y que el escriba lo apunte, pero así se nos ligaría a una familia y no es lo mismo ser hijo de los Pérez a secas que hijo de los Orellana de Aguirre y Maldonado, por ejemplo. Necesitamos un censo igualitario, de alguna manera anónimo para que cada uno tenga el mismo valor. Eso hace modesto al poderoso y eleva la autoestima al humilde. Equilibra la balanza. Por eso HaShem ordena que se entregue medio shekel. No uno. Medio. Desde el más opulento al más menesteroso. Todos entregarán exactamente lo mismo: medio shekel. Una forma de contar anónima e igualitaria. No se contarían por nombres sino por cantidad de monedas todas iguales. Pero, medio shekel?. Sí. Medio shekel mío y medio shekel tuyo hacen UN shekel, una unidad. Nada somos si no pertenecemos a un todo.A un pueblo. Individualmente tenemos unas características únicas, pero es cuando nos sentimos parte de un pueblo cuando funcionamos como un todo. Es como cuando vamos a la sinagoga y venimos de discutir agriamente unos asuntos domésticos, pero allí comenzamos a cantar Ma Tovu y sabemos que daríamos la vida por cualquiera de nosotros si hiciera falta. Medio shekel, yo que soy pobre; porque el otro medio tienes que ponerlo tú, que eres rico; pero aportas lo mismo que yo. En esto al menos somos iguales. También hay que tener cumplidos los 20 años, edad suficiente para poder hacer frente a la vida, para poder defender a los tuyos, protegerlos y ser digno de ellos y ellos orgullosos de ti.

El becerro de oro. La espera desconfiada.


El amado me dice que debe ausentarse. Tiene una cita ineludible. Le veo partir con la promesa de que regresará el viernes. Todas las tragedias tienen su origen en un malentendido. Llega el viernes a la mañana y espero impaciente su regreso. Pero el mediodía se acerca y no trae noticias de él. Creí en sus palabras. Tenía que estar aquí ya. Porqué no da al menos una señal. Sabe que me impacienta no saber de él. Le amo sobre todas las cosas, él tiene que saberlo. Pero pronto será de noche. Llevo todo el día esperando. Conforme pasan las horas mi confianza se tambalea. Pienso en un accidente tal vez, pero si así fuera ya me habría enterado. Poco a poco empieza a crecer en mi corazón el germen de la desconfianza. El temor a la traición. Un cáncer invasivo, devastador. No tengo base para ello. Pero es lo que tiene la espera, que se empiezan a hacer cábalas y el entorno las alimenta con el infalible rumor. Acude el orgullo que de nada vale ahora, sólo estorba. Si estuviera en soledad…. Pero están los otros, amigos, vecinos, familia… esperan que reaccione como se espera. Yo no quiero pero si no lo hago mi honra quedará en entredicho. Tengo que proteger mi reputación, al fin y al cabo he de reconocer que vivo un poco o un mucho para los demás, me importa el qué dirán, aunque al final me quede sola. Qué gran estupidez. Traicionaré antes de que me traicione. Ése es el antídoto. Así me dolerá menos. Y busco a un conocido o desconocido, qué más da, se trata de llegar el primero a la traición, se trata de mitigar el dolor de ser el traicionado. Le digo a cualquiera que le adoro y quiero que se lo crea. Porque se eso se trata, de reproducir mi dolor en el otro. Créetelo, te adoro. Te estoy mintiendo pero eso tú no puedes saberlo. Estoy sufriendo como un animal. Me duele el alma y te repito que te adoro. Me ves llorar y crees que es por ti, pero es por él, por mí. No es por ti, seas quien seas. Mi pobre becerro de oro. Toda la riqueza que te adorna me hace añorarlo más. Odiarlo más. Quererlo más. Ah, lo mataría. Le suplicaría que volviera a mí. Cómo ha podido traicionarme. Le amaba de verdad. No puedo soportarlo. Ven aquí, mi becerro de oro.


Cae la noche y alzo la vista una vez más, sin esperanza, con rencor. Y allá a lo lejos distingo su silueta. Trae algo en las manos. Se acerca y su rostro desprende una luz que me ciega. Viene lleno de amor hacia mí. Y me quiero morir. Todavía es viernes. Última hora del viernes. Pero viernes. Cumplió su promesa. Qué hago ahora. Todos estamos festejando mi flamante fetiche, mi becerro de oro. Y nunca hubo en el mundo una desdicha mayor que la mía. Arrojarme a sus pies e implorar su perdón. No basta. Incluso suena a burla. No hay perdón para mí. Ahora conozco hasta qué punto puedo ser ruín. Pero hay algo peor. Tengo la desoladora certeza de que no sé amar.


Cuando parece que todo se hunde a nuestro alrededor es cuando debemos mantenemos firmes. Confiar en nuestras fuerzas. Confiar en nuestro propio amor. Porque entonces es de verdad, Adonai shelí.


Shalom.

sábado, 7 de marzo de 2009

PURIM










La raíz de la palabra Pur es, por lo visto, persa, y su significado – de acuerdo a la Meguilá de Ester - es: suerte. La palabra Purim es el plural
de Pur, suertes. La festividad se llama Purim aludiendo al Pur (la suerte) que echó Hamán




El relato de la meguilá transcurre en la época anterior al Segundo Templo, alrededor de 300 años antes de los hechos históricos de Janucá.


Ajashverosh, recordado por la Meguilá es el rey persa Ksajarsa, conocido por su nombre griego Xerxes (Jerjes), hijo de Darío I, y gobernó alrededor de 20 años entre 486-465 a.e.c Varios hechos de su biografía concuerdan con lo relatado en la Meguilá. Construyó un enorme palacio en Shushán para sí. Fue popular por los festines que organizaba y por la generosidad de los regalos que entregaba espléndidamente. El tamaño del dominio Persa en esa época, concuerda con el gobierno de Ajashverosh sobre un total de 127 provincias y estados que cubrían el mapa desde la India hasta Etiopía en épocas de Darío, al final del siglo VI a.e.c. El imperio Persa, se extendía desde la parte nor-occidental de la India, Asia Menor, Turquía, Macedonia, Babilonia, Fenicia, Israel, Egipto, y partes de Occidente.

Meguilá de Ester en Ladino






PERSONAJES DE LA MEGUILA DE ESTER


ESTER


Desde el momento en que Ajashverosh la eligió como su esposa, es llamada en la Meguilá "La reina Ester – Ester Hamalcá". La Meguilá la describe como a una inocente hija del pueblo de Israel y como una mujer valerosa. Con su inteligencia logró provocar una crisis de confianza, tensiones, y ruptura en las hasta ese momento excelentes relaciones entre Ajashverosh y Hamán. Gracias a ello se produjo el milagro, y Ester ingresó a la historia como quien salvara a los judíos de Persia del exterminio planificado por Hamán, uno de los ministros del Rey.


Antes, Ester era llamada Hadasa. Su padre, Avijail, era hermano de Mordejai. Mordejai la adoptó para educarla en su hogar después del fallecimiento de los padres de Ester.


MORDEJAI HAIEHUDI


El nombre tiene origen babilónico, a nombre del dios Marduj, popular en la creencia de los pueblos de Oriente en esa época, aunque Mordejai haya nacido en un hogar judío. Es sabido que durante el exilio babilónico, los judíos acostumbraban dar a sus hijos nombres babilónicos.


Mordejai era de la tribu de Biniamín, por ello, es llamado "Ish Ieminí". La familia de Mordejai, la de Kish, fue expulsada de su tierra hacia el exilio desde la época de Nebujadnetzar (Nabucodonosor), rey de Babilonia, setenta y dos años antes del ascenso de Ajashverosh al reinado persa. Kish, uno de los ancestros de Mordejai, era el padre del rey Shaúl; de donde aprendemos que Mordejai era descendiente de ese rey judío, que había luchado contra Agag rey de Amalek y ese pueblo. (I Shemuel 15) Hamán el Agaguita, era descendiente del rey de Amalek ya derrotado por los ancestros de Mordejai. De esa manera, la historia, muchos años después, vuelve a propiciar el encuentro de los descendientes de dos enemigos. La Meguilá de Ester simboliza la continuación de esa lucha y su final feliz a través del triunfo de la justicia sobre la fuerza.


AJASHVEROSH


Rey de Persia y Media, que gobernó a ciento veintisiete provincias y estados, desde la India hasta Etiopía. Se lo conoce como Ksajarsa en persa y en griego como Jerjes. Las traducciones al español lo llaman Asuero. Por confusión con el nombre de sus sucesores, traducciones griegas lo llaman equivocadamente Artajerjes. Ajashverosh es descrito como un rey autoritario frente a sus naciones y estados. El mismo trato dictatorial lo aplicó a sus súbditos judíos. La Meguilá lo describe como falto de carácter y caprichoso, incapaz de tomar decisiones sin el auxilio de sus asesores. En el palacio se notaba un ambiente totalmente distinto al espíritu judío; ostentación y gasto desmesurado, derroche, lujo excesivo, alcohol y festines.

.

HAMAN BEN HAMDATA HAAGAGUI


Era el ministro más importante del régimen. Hamán propuso al rey Ajashverosh el exterminio y la destrucción a todos los judíos del reino, en un solo día, el 13 del mes de Adar. Según la opinión de jaza"l, Hamán era cobarde e indeciso, pese a que la Meguilá lo presenta como un ministro sabio y valiente.


Hamán el Hagaguita, el perseguidor de los judíos, era descendiene del rey Amalek, hijo de Elifaz, primogénito de Esav. 17 generacioens habían pasado entre ambos. La Torá nos ordena "borrará el recuerdo de Amalek debajo de la faz de los cielos", y ese mandamiento fue cumplido en la época de Ester y Mordejai, cuando Hamán y sus 10 hijos fueron castigados.


Pese al lema bíblico: "Tendremos una guerra con Amalek en todas las generaciones", la tradición aceptó los decretos de Mordejai y Ester: "Así estos días de Purim (serán) conmemorados y celebrados de generación y generación...", estableciendo los días y el campo de batalla contra Amalek, durante la lectura de la Meguilá, en el Día de Purim que se festeja anualmente.


Tradiciones en Purim


Al principio esta venganza se expresaba castigando a la lengua, al establecerse que durante la lectura del nombre de Hamán y sus diez hijos se debía hacerlo sin respirar entre uno y otro, también se decidió que en la Meguilá esos nombres debían colocarse unos sobre otros, tal como se ponen los ladrillos, a fin de simbolizar que nunca iban a volver a levantarse.


En los primeros siglos de la era común, se extendió la costumbre de quemar la imagen de Hamán en Purim o crucificarla y quemarla posteriormente. Pero en los países cristianos corría el rumor que los judíos en realidad estaban crucificando y quemando a Jesús. Así, la iglesia cristiana condenó esa costumbre que desapareció de los festejos de Purim en los países cristianos y sólo regresó muchos siglos después como parte de los festejos.


La costumbre de hacer mucho ruido al pronunciarse el nombre de Hamán durante la lectura de la Meguilá, es muy antigua y fue aceptada por prácticamente por todas las comunidades, adquiriendo modalidades diferentes.


"En el año 415, en la pequeña ciudad colindante con Imanster, los judíos levantaron en Purim una horca en forma de cruz, y colgaron de ella a Hamán, un muñeco realizado en madera, y lo golpearon, y rápidamente se extendió el rumor que los judíos habían crucificaron a un jóven cristiano. Ese rumor casi provoca derramamiento de sangre entre judíos y cristianos, pero el emperador consiguió tranquilizar la ira de los cristianos fanáticos, al aplicar gravísimos castigos a los judíos que habían participado de la celebración". Algunos historiadores cristianos estaban convencidos firmemente que los judíos habían crucificado a un niño cristiano, para recordar a Hamán.


"También se castiga a Hamán y a sus hijos, durante la lectura de sus nombres en una sola inspiración de oxígeno, simbolizando que murieron colgados en una misma horca". Maguncia 1238


MITZVOT EN PURIM


La fiesta de Purim se caracteriza por dos mitzvot fundamentales de contenido social: El envío de regalos que debe realizar cada persona a sus amigos y los obsequios y donaciones a los necesitados. Los elementos que las unen son: acercar a los corazones - fortalecer la relación social - el amor a las criaturas y el deseo de alegrar al prójimo.


Mishloaj Manot: en una sociedad tan egoísta y competitiva en la que vivimos durante todo el año, el concepto de amistad muchas veces se ve afectado. Todos estamos apurados por el trabajo, las tareas, las cuentas, los problemas. Esta mitzvá permite, de alguna manera, encontrar la. forma de mejorar nuestras relaciones con nuestros amigos.


Matanot Laevionim, debería ser una norma como la de la Tzedaká, diaria y permanente a fin de lograr subir el nivel de vida de los más necesitados y acercarse a una igualdad social. En esta fiesta, como en varias otras, en particular, todo menesteroso debe contar con los medios suficientes para sentirse satisfecho y apoyado por la solidaridad social.



Jag Purim Sameaj.

viernes, 6 de marzo de 2009

PARASHÁ TETSAVÉ (Y tú ordenarás a los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas puro…) ÉXODO XXVII: 20 – XXX: 10


Correspondiente al Shabat 11 Adar 5769 - 7 Marzo 2009

Por L. Conde



EL ACEITE MÁS PURO



“Haya luz” (Génesis I:3). Pero la luz no es para Ti. Es para nosotros. Cómo va a ser para Ti si Tú la creaste. Somos nosotros los que la necesitamos. Por eso, con el aceite de oliva más puro, el que no se mezcla, el que siempre flota en la superficie, el que aunque quede una sola gota y se empuje hacia abajo vuelve a emerger una y otra vez, con ese aceite escaso pero denso como el pueblo de Israel encendemos nuestras luces, para no olvidarnos, para reconocernos, para marcar el ritmo de la vida.


En Shabat encendemos esas velas tranquilas que se consumen plácidamente al compás de la lectura de la Torá, La quietud invade la casa. La vela de Havdalá marca otro tiempo, sus tres mechas nos anuncian que hay que regresar al bullicio de la calle, que el sereno retiro ha terminado.


Precisamos de la luz para ordenar el caos.



LOS ROPAJES


Nos levantamos cada mañana y nos vestimos según el papel asignado para el día, como actores en este escenario de la vida. Para el trabajo, para una fiesta, para un funeral, para hacer deporte, para seducir, para impresionar…. Hay un código no escrito sobre cómo vestir adecuadamente en cada ocasión. Pero me temo que una sesión de terraza de verano nos hace pensar qué hace a venerables catedráticos disfrazarse de abominables turistas sólo porque están a 1000 km del lugar donde tienen que guardar la compostura, jamás se atreverían a pasear por su barrio con esas camisetas con leyendas estremecedoras, saben que no les tomarían en serio o serían considerados “peculiares”

.

Esto hace reflexionar sobre la moral y las fronteras. Los comportamientos que se tienen fuera del círculo social habitual. Algo así como once meses de respetables ciudadanos y un mes en una isla lejana con patente de corso para transgredir todos los códigos morales. Sucede así cuando la ética es asumida como algo impuesto a lo que no nos sentimos comprometidos, ajeno a nosotros.


Pero a todos nos gusta disfrazarnos en el más amplio sentido. A unos en Purím, con la impunidad que dan las máscaras. A otros el resto del tiempo, de una manera sutil. Creo que la manera de vestir de cada uno obedece a una cuidadosa elección de estilo, de ver la vida, de relacionarse con el entorno, de proclamar u ocultar su ideología, su estrato social, su nivel cultural. La mayoría de los estilos evolucionan. Otros, lamentablemente, no. Ahí tenemos hippies de 60 años.


Puede que no sea políticamente correcto el decir que a uno le tratan según su apariencia. Pero es así. Nadie iría a una entrevista de trabajo para un bufete de abogados desaliñado, mal conjuntado o vestido estrafalariamente. Ni a un funeral con un vestido escotado, estampado de flores y con volantes. De tal manera que pueden identificarse tribus urbanas simplemente por la apariencia. Desde las indumentarias de marcas exclusivas, hasta los trajes de mercadillo, pasando por ciertos desaliños cuidadosamente estudiados para dar aire de intelectualidad, o por el contrario el francamente cochambroso para indicar que es anti-sistema. La indumentaria indica el status o la ideología que queremos transmitir, al menos a primera vista. No obedeceríamos a un agente de tráfico si no llevara los signos de su rango. Todos tenemos decepciones sobre alguien vestido con elegancia y todo se viene abajo en cuanto abre la boca y percibimos su nula cultura o escasa inteligencia. Pero el primer golpe de vista cumple con su efecto de atraer la atención inicial.


El rey francés Luis XVI huyó disfrazado de campesino. Alguien le reconoció y fue conducido a la guillotina. Hay quién dice que su destino habría sido otro si hubiera mantenido su impresionante vestimenta real. Es posible. Somos proclives a respetar al que hace gala de su rango con dignidad. La puesta en escena da o quita mucha grandeza a las historias. El llanto más dramático se transforma en ridículo cuando aparecen los mocos y se corre la máscara de las pestañas.


Los judíos normalmente pasamos inadvertidos por nuestra apariencia. Pero de alguna manera nos reconocemos entre nosotros. Hay algo que percibimos de manera sutil en el otro antes de saber que “también” es judío. Una vez me dijo alguien muy querido que era la forma de mirar, “miráis desde lejos, como si vinierais del pasado, esa sensación que tienen los arqueólogos cuando descubren un objeto milenario y es el objeto el que mira al arqueólogo: 4000 años le contemplan”.


En esta Parashá se describe además cómo debe ser la vestimenta de los sacerdotes del Templo: Túnica, calzones, mitra y cinto. El Sumo Sacerdote (Cohen Gadol) añadía: Manto, efod, pectoral y lámina de oro. En Yomá 72 se dice que las vestimentas de los Cohanim hacían perdonar los pecados del pueblo:


Pectoral: Injusticia

Capa: Idolatría

Manto: Maledicencia (del borde del manto colgaban 72 campanillas)

Túnica: Crímenes de sangre

Tiara: Orgullo

Cinto: Malos pensamientos

Lámina: Impertinencia

Calzones: Pecados sexuales



LA DESNUDEZ



Nos disfrazamos para sobrevivir. Nos desnudamos para vivirnos. El baño purificador, el mikvé. Desnudos como nacimos y como nos devolverán a la tierra. Y mientras, sólo somos piedra de construcción, construímos allá donde estemos. Al fin y al cabo tenemos experiencia. Para la construcción del Tabernáculo en aquel tiempo ya tendrían que contar con mano de obra altamente cualificada, con nociones de metalurgia, tejeduría y tintura de tejidos, preparación de pieles, escultura, talla de piedras preciosas…Como decía en la anterior Parashá, tenemos el alma diseñada por el mejor arquitecto y con la más alta tecnología.


Shalom.

miércoles, 4 de marzo de 2009

LA IJA I LA MADRE KOMO LA UNYA Y LA KARNE. Libro de poemas sefardíes de MATILDA GINI BARNATÁN y VIVIANA RAJEL BARNATÁN

Ibergraf Editores, 2008

Matilda Gini Barnatán y Viviana Rajel Barnatán presentan este 2009 el libro de poesía sefardí contemporánea “La ija i la madre komo la unya i la karne”. Las autoras, Matilda Gini Barnatán y Viviana Rajel Barnatán, en su condición de sefardíes, otorgan a los versos una clara emoción bajo la premisa irrenunciable de que la poesía es concebida como la forma más pura de expresión del alma.

Se une en el acompañamiento musical de cada poema Darío Meta Barnatán, consiguiendo con sus notas que los lectores sientan la verdadera emoción que los textos pretenden transmitir en una obra que presenta, bajo esta dualidad de texto y música, una sensibilidad especial.

La ija i la madre komo la unya i la karne

Poesía de autor contemporáneo en la creación sefardí

Los judíos españoles, presentes en la Península desde tiempos anteriores al período visigodo, se establecieron después de la expulsión de la península en el siglo XV, en ciudades que rodeaban el Mediterráneo continuando la rica tradición sefardí patrimonial.

Dentro de la diversidad de la creación literaria en lengua sefardí, la “poesía de autor” destaca entre los clásicos géneros modernos y de continuada creación de sus autores.

Es una parte de la fructífera diversidad de la cultura sefardí y se trata de una poesía no trasmitida que se divide en dos grupos de textos para ser cantados y leídos.

En este género se ha escrito, ya a principios del siglo XX poesía amorosa, tradicional, coplas, poemas líricos, etcétera.
Lo más significativo es que sus autores publicaron libros, pero en gran medida lo hicieron en la prensa judeo-española, importante creación de nexo social, cultural y de las ideas entre las comunidades sefardíes. Y así lo señalan escritores sefardíes como Michael Molho que mencionan autores de numerosos poemas en la prensa periódica sefardí. Estos autores y los actuales que adhieren al corpus de “poesía de autor”, auguran una fructífera continuidad creativa propia de la tradición judeoespañola, dado que la poesía es y será la más pura expresión del alma y los sentimientos humanos.

En nuestra condición de sefardíes que valorizamos altamente la herencia recibida, en esta obra tres generaciones damos testimonio de un homenaje poético que perdurará a través del tiempo.

Matilda Gini Barnatán

El libro va acompañado de un CD que incluye las poesías recitadas, con acompañamiento musical de Darío Meta Barnatán. La obra que ahora se presenta es un homenaje poético ligado por las tres generaciones que han participado en su concepción y pretende dar renovada continuidad a la tradición poética judeoespañola.

JUDIO ORTODOXO, NO ORTODOXO.... JUDIO Y PUNTO.

Yerka



Por Tzvi Freeman, autor de “Trayendo el Cielo a la Tierra”


Un Rabino dijo sobre sí mismo que era: ¡No ortodoxo!. ¡No ortodoxo! ¡El término más descriptivo que he oído para representar al Judaísmo real! .


La creencia de que nada es de la manera que se supone que es, que todo tiene que cambiar, que tenemos que ser diferentes de todos los demás. ¿A esto se debe que los judíos son- los rezongones recalcitrantes, insurgentes, revolucionarios de la historia?-¿Y qué podría ser menos ortodoxo que eso?


¿Acaso el Judaísmo no empezó con el paradigma de todos los iconoclastas? Imaginen a Abraham quebrando los ídolos en la casa de su padre, desafiando al rey Nimrod y a todas las normas sociales de la época. Imaginen a Moisés desafiando al Faraón, o Rabí Akiva y los Sabios que desafiaron al macizo Imperio Romano. ¿Esto es lo que se describiría como conducta “ortodoxa”?


Ser judío es rebelarse. Negarse a contestar el teléfono en Shabat es una rebelión contra la tecnocracia. Guardar la dieta kosher es una rebelión contra el consumismo. Levantarse temprano por la mañana y envolverse en un paño de lana grande, blanca, y atarse tiras de cuero al brazo y colocarse cajas en el brazo y en la cabeza, uniéndose a otros en las esferas místicas y leer de un pergamino antiguo, es una rebelión sincera contra cualquier cosa considerada normal en la vida moderna.


¿Conocen la historia del rabino que está parado fuera en la calle buscando al décimo para su minián? Finalmente, encuentra a un judío. Pero el judío dice:, “Lo siento, no estoy enganchado’ con una religión organizada”


“¡¿Si esto es una religión organizada”, el rabino exclama, “qué estoy haciendo fuera, atormentando a los peatones?!”


¿Los judíos han sido alguna vez ortodoxos? ¿Existió un tiempo en la historia en que su apariencia y conducta fueron consideradas normales? El Faraón pensó que estaban locos porque exigieron los derechos de los trabajadores. Los romanos pensaron que estaban chiflados porque no se deshacían de los infantes enfermos. La Iglesia pensó que eran perversos porque no se rendían a la fe de la mayoría. Los racionalistas pensaron que estaban “del tomate” debido a su misticismo, y los románticos los consideraron obtusos por su racionalismo. Los Naciones Unidas resolvieron que los judíos son raros sólo porque insisten en existir. Entretanto, todos terminaron adoptando nuestro pensamiento, pero todavía seguimos siendo una anomalía entre las personas.


El Judaísmo nunca puede ser llamado anticuado, porque nunca tuvo que ver con la moda. ¿Entonces, quién propuso este término: “Judaísmo Ortodoxo”?


Les diré: Hace doscientos años, cuando el Emperador Napoléon Bonaparte decidió que él era el Mesías y los judíos debían ser liberados, nombró a varios líderes de la comunidad judía para formar un Sanhedrin, una Alta Corte de Rabinos y Estudiosos, como había existido en tiempos antiguos. Así que honrados, ellos casi convencieron a sus compañeros para que se les uniesen. Después de todo, Napoleón era la onda del futuro. Esto era progreso.


Pero algunos rabinos no visualizaron tal progreso. ¿Napoleón, un Mesías? ¿Y París, Jerusalém? Así que los rechazaron. ¡Y por esa negativa terca, para que entendieran cuán retrógrados y estrechos de mentes eran, fueron etiquetados como: “los RABINOS ORTODOXOS”


“¡Ortodoxo, no ortodoxo”, contestaron, “pero el pequeño tipo con la mano pegada a su camisa no es el Mesías!”


Mi Rebe dijo una vez: “Las etiquetas son para las camisas”. De acuerdo, hay otras cosas que pueden llevar etiquetas. Como los templos Reformistas, las sinagogas Conservadoras, Reconstruccionistas de los bosques de pinos. Pero los judíos que encontrarán en esos lugares tienen todos sólo una etiqueta: judíos. Porque “judío” no es un término conductual. Es un estado esencial de ser. No es donde usted está, es a donde usted pertenece.


Así que si alguien les pide que describan los tres tipos de judíos de hoy, contesten así:


Hay tres tipos de judíos:


1. judíos que hacen Mitzvot.

2. judíos que hacen más Mitzvot.

3. judíos que hacen más Mitzvot aun.


Y de esto se trata todo en realidad, porque un judío apenas si puede respirar sin hacer un Mitzvá. Es que ellos son demasiado no ortodoxos.

martes, 3 de marzo de 2009

AMADIS DE GAULA, cuando los judíos escriben entre líneas.

Encontré esta información en el blog de Lucy Isabel De Los Reyes Tovar.


En este libro los sabios judíos, encontraron la forma de pasar conocimiento, delante de las narices de los inquisidores, ya que ellos no estaban preparados para VER, y por lo tanto el conocimiento se pudo pasar y ha continuado hasta nuestros días, cuando leí por primera vez, Amadís de Gaula, el libro todo, me llamo la atención, había algo como una especie de tesoro entre sus páginas, pero mis conocimientos del idioma hebreo, eran muy pocos a los 18 años, ha pasado el tiempo y recién hace dos años, cuando volví a leer: Amadís de Gaula, es que pude disfrutar de todos su esplendor. GAULA, REDENCIÓN, o pueblo elegido, y Amadis, que posee dos palabras hebreas hábilmente unidas, y puede significa la EXISTENCIA REAL, o el pueblo existe, cada nombre que se encuentra entre las páginas de Amadís de Gaula, es un concepto, tiene inclusive, partes del ZOHAR, y breves trozos explicativos de la TANAJ.


Para más información aquí están estos links:

http://es.wikipedia.org/wiki/Amad%C3%ADs_de_Gaula
Edición en línea del Amadís de Gaula

lunes, 2 de marzo de 2009

SOBRE EL ANTISEMITISMO DICE UMBERTO ECO....

Yerka

Éste es el final de un artículo que publicó UMBERTO ECO en el New York Times. Hay gente preclara, pero el antisemitismo es un sentimiento, nada que ver con la razón.

En pocas palabras, a los antisemitas no les gusta si un judío vive por un tiempo en un país que no sea Israel. Si, no obstante, un judío escoge vivir en Israel, eso tampoco le gusta al antisemita.


Desde luego, Yo estoy al tanto de la objeción de que el lugar que ahora es Israel, antes fue territorio de Palestina. Eso dicen, no fue conquistada a través de violencia a gran escala y la aniquilación de los nativos, como fue el caso de Norteamérica, o inclusive a través de la destrucción de estados gobernados por sus propios y legítimos monarcas, como fue el caso de Sudamérica, pero en el curso de lentas migraciones y asentamientos que inicialmente no tuvieron oposición.


En cualquier caso, mientras alguna gente se irrita, cuando quienes critican las políticas israelitas son acusados de antisemitas, aquellos que instantáneamente traducen cualquier crítica de la política israelí a términos antisemitistas, me dejan con un mayor sentimiento de desasosiego.

*Umberto Eco es autor de novela "La Misteriosa Llama De La Reina Loana", junto con "Baudolino", "El Nombre de la Rosa" y de "El Pendulo de Foucault". Artículo distribuido por The New York Times Syndicate.